Los problemas de equilibrio pueden aparecer en la esclerosis múltiple y afectar a actividades cotidianas como caminar por la calle, subir escaleras, mantenerse de pie durante un tiempo o realizar giros en espacios estrechos. La inestabilidad puede hacer que estos movimientos requieran más atención y esfuerzo, además de generar inseguridad o miedo a caer.
La fisioterapia neurológica puede ayudar a identificar qué factores están alterando el equilibrio y trabajar el control postural, la fuerza funcional, la coordinación y la seguridad durante el movimiento. El objetivo es que la persona pueda desenvolverse con mayor confianza y mantener la mayor autonomía posible en sus actividades diarias.
En Neurobase (Jaén) realizamos fisioterapia neurológica para personas con esclerosis múltiple, partiendo de una valoración individual del equilibrio, la marcha y el riesgo de caídas. Cuando resulta útil, el tratamiento activo puede complementarse con herramientas como el sistema ICARE, la realidad virtual o la electroestimulación funcional (FES) para facilitar la práctica repetida de tareas de equilibrio y movimiento en condiciones adaptadas y seguras.
¿Por qué puede alterarse el equilibrio en la esclerosis múltiple?
El equilibrio depende de la capacidad del sistema nervioso para integrar información procedente de la vista, el oído interno, la sensibilidad corporal y la posición de las articulaciones. También requiere fuerza suficiente, coordinación y respuestas posturales rápidas para mantener la estabilidad cuando la persona se mueve o cambia de posición.
En la esclerosis múltiple, las lesiones del sistema nervioso central pueden interferir en uno o varios de estos procesos. Por este motivo, la inestabilidad no se manifiesta igual en todas las personas ni responde siempre a una única causa.
Entre los factores que pueden afectar al equilibrio se encuentran:
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La pérdida de fuerza o de control selectivo en las piernas y el tronco.
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Las alteraciones de la sensibilidad y de la propiocepción (saber dónde están colocadas tus articulaciones sin mirarlas).
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La dificultad para coordinar los movimientos.
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La espasticidad o la rigidez muscular.
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Los problemas visuales o del sistema vestibular.
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La fatiga y la disminución de la resistencia física.
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La dificultad para caminar mientras se atiende a otra tarea (tarea dual).
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El miedo a caer, que suele provocar una reducción progresiva de la actividad diaria.
Estos factores pueden combinarse en el día a día. Una persona puede mantener bien la estabilidad en una situación sencilla (como estar parada en un suelo liso), pero mostrar más dificultades al caminar por un terreno irregular, realizar un giro, cerrar los ojos, llevar un objeto o mantener una conversación mientras se desplaza.
Por eso, antes de iniciar el tratamiento, es importante identificar qué situaciones concretas generan esa inestabilidad y qué componentes del equilibrio están más afectados en cada caso.
¿Qué se valora cuando aparecen problemas de equilibrio?
La valoración de fisioterapia neurológica permite observar cómo mantiene la estabilidad la persona en distintas situaciones y qué factores están interfiriendo en su seguridad al moverse.
No se analiza únicamente si puede permanecer de pie. También se valora cómo responde el cuerpo cuando cambia el apoyo, inicia la marcha, gira, se detiene, supera un obstáculo o realiza dos tareas al mismo tiempo.
Durante la valoración clínica exploramos aspectos como:
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El control del tronco y la estabilidad tanto al estar sentado como de pie.
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Las reacciones automáticas de equilibrio y de enderezamiento ante un desequilibrio.
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La fuerza funcional de las piernas y de la musculatura central.
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La sensibilidad profunda y la propiocepción.
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La coordinación de los movimientos durante el desplazamiento.
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La calidad, velocidad y resistencia durante la marcha.
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Los giros, las transferencias (como pasar de la cama a la silla) y los cambios de dirección.
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La influencia directa de la fatiga sobre la estabilidad.
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El uso de ayudas técnicas (bastones, andadores) y si están bien adaptados.
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Los antecedentes de caídas, tropiezos o situaciones de inseguridad previa.
También es fundamental conocer en qué momentos exactos aparecen las dificultades. Algunas personas se sienten estables en espacios cerrados y conocidos, pero presentan más inseguridad al caminar por la calle, subir un bordillo, moverse entre otras personas o desplazarse cuando están cansadas al final del día.
A partir de toda esta información se establecen objetivos funcionales y reales, como mejorar la seguridad al girar, caminar por terrenos irregulares, levantarse de una silla o mantener el equilibrio mientras se realiza otra actividad.
¿Cómo puede influir la fatiga en el equilibrio?
La fatiga puede hacer que el control postural y la marcha sean menos eficaces, especialmente después de realizar una actividad prolongada o en determinados momentos del día. Algunas personas se sienten relativamente estables al comenzar una tarea, pero presentan más inseguridad al caminar, girar o superar obstáculos cuando aumenta el cansancio.
Por este motivo, durante el tratamiento no solo observamos cómo realiza la persona una tarea de estabilidad de forma puntual, sino también cuánto tiempo puede mantenerla con seguridad y cómo cambia su ejecución a medida que aparece la fatiga neuromuscular.
La intensidad, la duración de los ejercicios y los periodos de descanso deben adaptarse de forma estrictamente individual. El objetivo no es evitar toda sensación de esfuerzo —ya que el sistema nervioso necesita estímulos para adaptarse—, sino encontrar una dosificación precisa que permita trabajar el equilibrio y la capacidad física sin generar una sobrecarga que interfiera en el resto de las actividades del día.
¿Cómo ayuda la fisioterapia neurológica a mejorar el equilibrio en la esclerosis múltiple?
La fisioterapia neurológica aborda los problemas de equilibrio mediante un programa adaptado a las dificultades, capacidades y objetivos de cada persona. No existe una única tabla de ejercicios válida para todos los casos, ya que la inestabilidad puede estar relacionada con alteraciones diferentes y manifestarse en situaciones muy concretas.
El tratamiento puede incluir:
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Ejercicios de control postural tanto al estar sentado como de pie.
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Trabajo de fuerza funcional de las piernas y del tronco.
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Práctica de cambios de peso y ajustes de la postura.
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Entrenamiento de las reacciones de equilibrio automáticas.
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Actividades de coordinación y control motor.
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Práctica de giros, transferencias y cambios de dirección rápidos.
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Entrenamiento de la marcha en diferentes superficies, desniveles y contextos.
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Ejercicios de tarea dual, combinando el movimiento con una actividad cognitiva (como hablar o calcular mientras se camina).
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Práctica directa de las situaciones cotidianas en las que aparece la inseguridad.

Sesión de fisioterapia neurológica en esclerosis múltiple en Neurobase Jaén
La dificultad de las tareas se aumenta de forma progresiva, teniendo en cuenta la fatiga, el riesgo de caídas y la respuesta de la persona al ejercicio. El objetivo no es realizar actividades cada vez más complejas sin criterio, sino practicar aquellos movimientos que pueden mejorar la seguridad y la autonomía en la vida diaria.
Por ejemplo, el tratamiento puede orientarse a caminar por espacios concurridos, girar sin perder estabilidad, subir y bajar escalones, alcanzar objetos permaneciendo de pie o levantarse de una silla con mayor control.
Cuando resulta necesario, también se valoran estrategias compensatorias, ayudas técnicas o modificaciones del entorno que permitan realizar estas actividades con mayor seguridad.
¿Qué papel tienen el ejercicio terapéutico y la tecnología en el tratamiento del equilibrio?
El ejercicio terapéutico es la base del tratamiento de los problemas de equilibrio en la esclerosis múltiple. A partir de la valoración inicial, se seleccionan tareas dirigidas a mejorar el control postural, la fuerza funcional, la coordinación, la resistencia y la seguridad durante el movimiento.
Para adaptar el trabajo a las capacidades y objetivos de cada persona, pueden utilizarse distintos materiales y equipos:
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Material de ejercicio terapéutico: Los escalones, conos, bandas elásticas, balones o superficies de distinta estabilidad permiten graduar la dificultad de las tareas. Con ellos pueden practicarse cambios de peso, alcances, giros, transferencias y ejercicios de control postural en sedestación o bipedestación.
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Bicicleta reclinada: Permite trabajar la capacidad física y la movilidad de las piernas en una posición estable y con menor demanda de equilibrio. La intensidad y la duración deben ajustarse minuciosamente a la tolerancia al esfuerzo y a la fatiga de cada persona.
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Tapiz rodante: Puede utilizarse para practicar la marcha de forma repetida, adaptando aspectos como la velocidad, el ritmo, la longitud del paso y el tiempo de entrenamiento, siempre con la supervisión y el nivel de apoyo necesarios.
Cuando aporta una ventaja concreta, el tratamiento activo puede complementarse con diferentes herramientas tecnológicas:
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Sistema ICARE: Puede facilitar el entrenamiento continuado de la marcha y del control postural mediante distintos niveles de asistencia y soporte parcial del peso corporal. Esto permite adaptar el esfuerzo y proporcionar el apoyo necesario durante la práctica.
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Realidad virtual: Puede utilizarse para trabajar el equilibrio, la coordinación, la atención y las tareas duales mediante actividades graduadas que ofrecen información inmediata sobre la ejecución.
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Electroestimulación funcional (FES): Puede resultar útil cuando existe una dificultad específica de activación muscular que afecta a la marcha, como ocurre en algunos casos de pie caído.
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Biofeedback: Proporciona información visual o sensorial sobre el movimiento y puede ayudar a que la persona reconozca determinados ajustes posturales y participe activamente en su corrección.
Ningún dispositivo sustituye al ejercicio terapéutico ni al entrenamiento funcional. Estos recursos se incorporan únicamente cuando permiten adaptar mejor la tarea, proporcionar apoyo, aumentar las repeticiones o facilitar la práctica en condiciones seguras.
El objetivo final es que lo trabajado durante el tratamiento se traslade a situaciones reales de la vida diaria, como caminar por la calle, realizar giros, superar obstáculos o mantener la estabilidad durante las actividades cotidianas.
¿Cuándo conviene solicitar una valoración de fisioterapia neurológica?
Puede ser útil solicitar una valoración cuando la inestabilidad empieza a afectar a la seguridad, la movilidad o la participación en las actividades cotidianas.
Algunas situaciones que pueden justificar una consulta son:
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La aparición recurrente de tropiezos o caídas.
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Inseguridad o desestabilización al caminar por la calle o por terrenos irregulares.
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Dificultad para realizar giros, subir escaleras o superar obstáculos en casa.
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La necesidad de apoyarse con mayor frecuencia en muebles, paredes o en otra persona para mantener la línea.
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Un miedo a caer incipiente que lleva a la persona a reducir su actividad diaria.
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Un empeoramiento progresivo de la marcha o de la firmeza al estar de pie.
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Una mayor inestabilidad en cuanto aparece la fatiga neuromuscular.
Una valoración clínica permite identificar exactamente qué factores están influyendo en el equilibrio, conocer cómo repercuten en la vida diaria y decidir, junto a la familia, si conviene iniciar un tratamiento activo, realizar un seguimiento preventivo o valorar la adaptación de alguna ayuda técnica.
Valoración de los problemas de equilibrio en la esclerosis múltiple en Jaén
Puede ser útil solicitar una valoración cuando la inestabilidad, los tropiezos o el miedo a caer empiezan a limitar la movilidad o las actividades cotidianas.
En Neurobase realizamos valoraciones de fisioterapia neurológica para personas con esclerosis múltiple en Jaén. Analizamos cómo se comportan el equilibrio y la marcha en distintas situaciones reales, qué factores específicos están generando esa inseguridad y qué objetivos funcionales conviene priorizar según las necesidades del paciente.
Una valoración clínica no implica necesariamente iniciar un tratamiento de forma inmediata. Puede servir para:
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Orientar un seguimiento preventivo en el tiempo.
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Proponer pautas y ejercicios adaptados para realizar de forma segura.
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Revisar si el uso de las ayudas técnicas actuales es el adecuado.
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Coordinar la intervención con otros profesionales de la salud.
Si deseas profundizar en nuestro enfoque clínico, puedes consultar también nuestra página específica sobre rehabilitación de la esclerosis múltiple en Jaén.
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📍 Dirección: Calle La Luna, 21, 23009 Jaén
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Preguntas frecuentes sobre esclerosis múltiple y equilibrio
¿La fisioterapia neurológica puede mejorar el equilibrio en la esclerosis múltiple?
Sí. La fisioterapia neurológica ayuda a mejorar de forma directa el control postural, la coordinación y la seguridad tanto en la marcha como en otras actividades cotidianas. Dado que la inestabilidad afecta de forma diferente a cada persona, el tratamiento se planifica a partir de los síntomas y las capacidades individuales observados en la valoración.
¿Qué ejercicios se utilizan en el centro para trabajar el equilibrio?
El tratamiento combina el entrenamiento del control postural con cambios de peso, fortalecimiento funcional de piernas y tronco, giros y transferencias. También incorporamos tareas de doble tarea (coordinar movimiento y atención cognitiva) y la simulación controlada de aquellas situaciones reales que generan inseguridad en el día a día del paciente.
¿La fisioterapia puede ayudar a reducir el riesgo de caídas?
Sí, contribuye a mitigar el riesgo actuando sobre los factores físicos implicados: las reacciones posturales automáticas, la fuerza, la velocidad de respuesta y la estabilidad general. Asimismo, el fisioterapeuta valora si las ayudas técnicas (bastones, andadores) son adecuadas y ofrece pautas para eliminar barreras en el entorno del hogar.
¿Qué relación existe entre la fatiga y los problemas de equilibrio?
La fatiga neuromuscular resta eficacia al control postural y a la marcha a medida que avanza el día. Muchas personas se sienten firmes al inicio de una actividad, pero experimentan mayor inestabilidad tras caminar una distancia o realizar tareas prolongadas. Por ello, la intensidad de las sesiones se dosifica minuciosamente según la resistencia de cada paciente.
¿Es recomendable realizar ejercicios de equilibrio en el hogar?
Es muy útil, pero siempre bajo supervisión y pauta profesional. Los ejercicios en casa deben adaptarse estrictamente al nivel de estabilidad real de la persona para evitar un aumento innecesario del riesgo de caída. El fisioterapeuta es quien debe indicar qué tareas son seguras, qué apoyos físicos emplear y cómo progresar.
¿Cuándo conviene solicitar una valoración clínica?
Se aconseja consultar ante las primeras señales de alarma: la aparición de tropiezos frecuentes, inseguridad al caminar por la calle, dificultad o dudas al realizar giros rápidos, miedo a caer o cuando el paciente empieza a restringir sus salidas habituales por falta de confianza en su estabilidad.
¿Dónde encontrar fisioterapia neurológica para el equilibrio en Jaén?
En Neurobase Jaén (Calle La Luna 21) realizamos valoraciones clínicas de fisioterapia neurológica especializadas para personas con esclerosis múltiple que presentan inestabilidad, fallos en la marcha o fatiga. Diseñamos planes individuales basados en objetivos funcionales reales, determinando si el caso requiere tratamiento activo, seguimiento o adaptaciones específicas.
Este artículo ha sido elaborado y revisado bajo criterio clínico por:
Ángel Luis Martínez Nogueras
Neuropsicólogo. Director Clínico de Neurobase.
Colegiado AO07441.
Ángel Luis Martínez Nogueras forma parte del equipo clínico de Neurobase Jaén, unidad especializada en neurorrehabilitación. Su trabajo se centra en la valoración y coordinación de programas de rehabilitación neurológica en personas con ictus, daño cerebral adquirido, enfermedades neurológicas y del neurodesarrollo.
El contenido tiene finalidad informativa y no sustituye una valoración clínica individualizada.